Leo los periódicos y parece que hay un lamento mundial de lo pésimo que ha sido 2020. Y lo ha sido. Sin embargo, pienso que los doce meses pasados fueron el resultado de cómo negamos las consecuencias de nuestros actos como sociedad, de la exagerada confianza que tenemos en que todo va a ir bien, de nuestra cegera e incapacidad para precedir lo que ocurrirá y de lo lentos que somos adaptándonos a los cambios. Curiosamente, el diseño busca el cambio social, muchas veces sobrevive con éxito a la falta de confianza y, sin duda, se adapta a los cambios. Cambios que incluso predice.