La secuela de «Sex and the City» trajo nuevos personajes para acompañar a Carrie Bradshaw, Miranda Hobbes y Charlotte York. Gracias al nuevo elenco, «And Just Like That…» se convirtió en un espejo de una ciudad de Nueva York rica en matices, razas y géneros.

En esa diversidad aparece Lisa Todd Wexley, una mujer afroamericana de la clase alta neoyorquina que vive en el Upper East Side y es admirada en los círculos sociales y culturales más exclusivos. Un personaje que, si no se escucha con atención, queda relegado a un rol secundario que solo aporta una dosis de estilo ecléctico, cuando su discurso es uno de los más profundos de la serie.

Lisa Todd Wexley abandera un estilo de color blocks, estampados combinados y accesorios XXL. Su forma de vestir es una prolongación de su discurso, lo refuerza y lo hace más contundente.

Este personaje deslumbra con su sofisticada forma de desenvolverse. Pero, solo al profundizar en su trama, surge la pregunta de por qué una mujer en un contexto tan privilegiado arrastra tanta culpa y presión. Una circunstancia que la convierte en alguien emocionalmente complejo con la que muchas mujeres se identifican cuando afrontan una carrera profesional exigente y, en paralelo, asumen el trabajo invisible que conlleva la familia —que la lengua inglesa lo define con precisión como mental load—.

Ella no maquilla su realidad y la expresa con frases como «tengo un marrón que te cagas» y «el éxito se ve distinto cuando eres quien mantiene todo en pie».

Si se presta atención, su mayor fuente de presión es que cada decisión que toma, personal o profesional, tiene un peso moral para ella. Nada es neutro para Lisa Todd Wexley, una documentalista y cineasta embarcada en el proyecto de dar visibilidad a mujeres negras que destacaron en los ámbitos del derecho, la política y la educación, y a las que la historia silenció por tener todo en contra: el color de su piel y el género femenino. Tras su documental «The First, But Not the One», la PBS le ofrece grabar una serie de diez episodios bajo la misma temática, lo que le lleva a hacer equilibrios imposibles entre trabajo y hogar. Es madre de tres hijos y carga con la responsabilidad de que todo se mantenga en orden o, al menos, a salvo.

Su conflicto no es la falta de opciones, sino el exceso de expectativas sobre ella.

En sus breves apariciones, este personaje secundario atrapa con frases como «la gente cree que lo tengo todo resuelto», «tengo un marrón que te cagas», «¿quieres realismo? la realidad es que tengo un calendario imposible», «no, no estoy pasivo-agresiva», «el éxito se ve distinto cuando eres quien mantiene todo en pie», «mi suegra es la presidenta del club de los comentarios hirientes como puñalitos», «pensaba que me había ido de villa-bebé pero, al parecer, seguía estando allí» y «estoy cansada de ser la fuerte».

También con sus escenas podemos asomarnos a su gran apartamento que exhibe obras de artistas culturalmente afines. Entre todas, y en segundo plano, llama la atención la conocida fotografía de Gordon Parks «Department Store, Mobile, Alabama», una imagen icónica que condensa la humillación y la violencia del sistema sin mostrar humillación ni violencia.

Esta imagen del fotoperiodista Gordon Parks se conoce popularmente como «Colored Entrance». La realizó en 1956 y es una de las obras más significativas del segregacionismo estadounidense. Un periodo que vivió y sufrió este país desde finales del siglo XIX hasta 1964, año en el que se aprobó la Ley de Derechos Civiles que invalidó las leyes de Jim Crow –el sistema legal que imponía la separación de personas blancas y negras en público y en privado–. Es, en resumen, una fotografía tan elegante como Lisa Todd Wexley y, al igual que ella, tiene una narrativa feroz.

Frente al racismo, la actitud de Lisa es serena y didáctica. Cuando su marido responde con violencia a un acto racista contra su familia, en uno de los episodios de la temporada 2, Lisa le intenta calmar y le explica –y se recuerda a sí misma–: «Conocemos las reglas. Y si nos pasamos un poquito, ganan ellos», refiriéndose a la necesidad de contenerse frente a la injusticia para evitar que se vinculen raza, estereotipos y sesgos.

Con datos actualizados, y según New York City Human Rights Law, el racismo es una constante histórica en la cuidad de Nueva York. Existe un acoso tangible con distintas formas de discriminación hacia personas afroestadounidenses, afrocaribeñas y afrolatinas. Por este motivo, Lisa es una dosis de realidad para recordar, desde la ficción, lo agrio de la sociedad actual.

_

NOTAS Y BIBLIOGRAFÍA INFORMAL

Sobre la actriz: Nicole Ari Parker es una profesional de método que estudió en la prestigiosa escuela Actors Studio. Fue modelo y teleoperadora hasta que su carrera arrancó con The Inkwell (1994) y Boogie Nights (1997), interpretando a Becky Barnett, una mujer dentro del universo de la pornografía en la década de los 70. Su trayectoria continuó con The Adventures of Sebastian Cole (1999), premiada en el Festival de Sundance, Remember the Titans (2000) y Brown Sugar (2002) entre otras.

Más allá de la pantalla, Nicole Ari Parker tiene una presencia mediática discreta. Está implicada en la recaudación de fondos para mejorar el sistema de salud infantil. Su discurso público también se centra en la maternidad real y en el apoyo a diseñadores afroamericanos como Brandon Maxwell, Christopher John Rogers y LaQuan Smith.

Sobre «And Just Like That…»: sus tres temporadas están disponibles en HBO y han recibido críticas mayoritariamente negativas haciendo referencia a incoherencias del guion y cuestiones como el envejecimiento de las actrices principales, la excentricidad de sus estilismos y el privilegio de la situación acomodada de los personajes. Muchas de estas críticas han sido escritas por mujeres.

Sobre «Sex & The City»: es la serie original con 6 temporadas –disponibles en HBO y Netflix– sobre la que nace esta secuela. Durante la década de los 2000 se convirtió en una serie de culto por mostrar con naturalidad la independencia femenina y la sexualidad libre, así como en relaciones de amistad sincera entre mujeres para conformar a la familia elegida frente a la familia biológica. En aquel momento, las críticas fueron positivas ya que veían en esta producción un relato sin edulcorar sobre el fin del romanticismo clásico. Sin embargo, una de las críticas de aquel momento, firmada por un hombre, (no recuerdo la fuente) decía: «Solo son mujeres que hablan y comen», mostrando desprecio hacia las relaciones más sanas y habituales entre mujeres.

Revisando «Sex & The City»: su universo era completamente ajeno a la amalgama de razas y géneros propios de la Gran Manzana, algo que se modifica en «And Just Like That…» con personajes como la protagonista de este artículo junto con Seema Patel (Sarita Choudhury), Nya Wallace (Karen Pittman), Che Díaz (Sara Ramírez), Herbert Wexley (Chris Jackson) y, entre otros, Adam (Logan Marshall-Green) que, en este caso, está alejado del universo elitista de las protagonistas y encarna la faceta más amable y tierna de Nueva York.

Sobre la moda: tanto en la serie original como en su secuela, la moda es un personaje más. Los estilismos acompañan a los personajes en su evolución vital, en lo emocional y profesional, y en sus estados de ánimo. Además, sus ropas y accesorios las posicionan como mujeres que se visten para sí mismas, no para los demás. El trabajo de la estilista Patricia Field en la serie original, y el de Molly Rogers y Danny Santiago en la secuela, se considera unánimemente tan provocador y experimental como magistral.

Deja un comentario