Leandro Cano: “Ser sostenible no es una moda, es una obligación”

Leandro Cano es un diseñador que ha roto los estándares clásicos de la moda. Diseña prendas como obras de arte en colecciones de carácter experimental que se construyen sobre conceptos sólidos y volúmenes, tejidos y colores estudiados minuciosamente. Su trayectoria es fulgurante y está avalada por premios como el Designer for Tomorrow, el Dedal de Oro, el Samsung Innovation Project de la Mercedes Benz Fashion Week o el Who’s On Next Vogue, múltiples colaboraciones como con los almacenes Peek and Cloppenburg y Marc Jacobs y piezas expuestas en el Museum Angewandte Kunst de Frankfurt. Y, como último logro, cerró el pasado marzo la Paris Fashion Week con su nueva colección A tu Vera.

Pero su vertiginosa carrera, su versatilidad y originalidad, no podrían explicarse sin sus orígenes humildes de los que se siente profundamente orgulloso, sin su amor por la cultura, sin su férrea defensa de lo sostenible y sin su cercanía y gratitud.

Leandro, bienvenido a LisbonParisMadrid. Empezaste en el ámbito de la fotografía y el diseño gráfico y ahora estás inmerso en el universo de la moda. ¿Cómo fue la transición entre un mundo y otro? Fue algo natural. Siempre he buscado, y busco, nuevos medios de expresión. A medida que me iba desarrollando como diseñador gráfico, sentí que necesitaba algo más tangible. Por eso acabé en la moda como un nuevo medio de expresión. Y aquí sigo.

A tu vera, la última colección de Leandro Cano en la que, inspirado por las folclóricas, equilibra tradición y modernidad en volúmenes escultóricos. Formada por ocho piezas, fue presentada en el cierre de la Semana de la Moda de París.

En todas tus biografías se hace referencia al pequeño pueblo de Ventas de Carrizal y al entorno matriarcal en el que te crías y creces. Tu familia y procedencia parecen una tu inspiración poética. ¿Qué valor das a tus orígenes? No sabría donde ir si no sé de donde vengo. Todo lo que soy se lo debo a la forma en que me criaron, a lo que viví durante mi infancia y juventud. Para bien y para mal. Ahora se habla mucho de la vuelta a los orígenes. Por suerte yo me salto esa parte. Porque nunca me he ido.

Ser diferente y tener un mundo interior es difícil en un pueblo tan pequeño como Ventas. Querer descubrir, ver arte, nutrirme de experiencias, antes, cuando éramos pequeños, no era tan fácil como ahora. Por eso, mi imaginación era la que me transportaba a otros mundos. Y eso definitivamente me marcó. Soy como soy, por todas estas cosas. 

En tus colecciones siempre hay reminiscencias a las tradiciones artesanas. Justo ahora resurge la cuestión de la apropiación cultural por la colección Resort 2020 de Wes Anderson para Carolina Herrera y la polémica respecto a sus reminiscencias estéticas y patrones identitarios de comunidades indígenas mexicanas. ¿Dónde están los límites entre la inspiración y la apropiación cultural? O la pregunta correcta es ¿hay límites si hay respeto a tradiciones y culturas? Es una pregunta complicada que requiere una larga reflexión. Creo y siento que la cultura es universal y no pertenece a nadie. Existe para disfrutarla y, por supuesto, para no olvidarla. La cultura es un bien gratuito, nos hace libres, más sabios y más grandes. Por eso, me pregunto si debemos ser egoístas y que las tradiciones solos las usen e interpreten los nativos.

Lo que sí es cierto es que, cuando has nacido en el seno de una determinada cultura, usarla o expresarte a través de ella es más fácil. En algunos casos es una forma de expresión pura que debes reinterpretar a tu manera.

Este blog está dedicado a la inspiración. ¿Cuáles son las tuyas? La inspiración está en cualquier parte, pero en mi caso, me inspira Andalucía, su forma de vida y sus paisajes. Mi inspiración está alineada con mis vivencias, y muchas de las cosas que me han pasado han sido en Andalucía. Pero, por supuesto, también me inspiran mis viajes. Me inspira la gente que me rodea. Me inspira el arte. Me inspira la música.

Un diseño icónico lo eligen los que lo miran. Yo no podría hacer eso

Nuestra forma de ver el mundo nos representa. En tu caso, como diseñador, ¿te representa tu estilo? ¿Tu estilo te precede? No puedo hacer nada con lo que no me sienta identificado. No diseño prendas porque se lleven o porque sean tendencia. No me sentiría cómodo. Así que, supongo que sí, mi forma de ver el mundo me representa en términos de estilo.

Trabajando mano a mano con artesanos, me di cuenta de que la sostenibilidad abarca también a las personas

La pandemia que asola el mundo ha traído consigo muchas teorías sobre el futuro de la moda. ¿Cómo valoras el momento que vivimos? ¿Traerá los ansiados cambios en los hábitos de consumo de los que se llevan tanto tiempo hablando? Durante estas largas semanas hemos reflexionado mucho todos y ahora viene un periodo de incertidumbre porque nadie sabe nada. Al leer la prensa, me da la sensación de que la gente escribe lo que quieren que pase, y no predicen lo que pasará.

Esta crisis, y la manera en que vamos a cambiar todos, va a afectar de forma muy diferente a cada generación. Para los millennials, por ejemplo, es un simple bache en el camino. Para generaciones mayores, la pandemia se ha percibido como un aviso por los malos hábitos que tenemos.

Respecto a la moda, muchos dicen que será el final de fast fashion, pero no lo creo. El fast fashion triunfó por ser ropa de diseño a precios bajos y, ¿de verdad estamos dispuestos a renunciar a eso? Ojalá podamos consumir menos y mejor. O, por lo menos, que este desastre sirva para encender la mecha y, poco a poco, adoptar buenos hábitos. Pero, ¡quién sabe! Tenemos que dejar pasar unos meses y ver como evoluciona.

Ánima, la segunda colección diseñada por Leandro Cano fue un canto al romanticismo, a lo barroco y a lo escultórico. Guiado por Marc Jacobs, la colección se presentó en la Mercedes Benz Fashion Week de Berlín en 2013.

Desde mis inicios uso lanas y tejidos orgánicos y reciclados. Pero trabajando mano a mano con artesanos, me di cuenta de que la sostenibilidad abarca también a las personas. Tenemos que cuidarnos unos a otros y en especial tenemos que cuidar a los que más lo necesitan. Por esa razón, hace unos años creamos una asociación de mujeres mayores, las artesanas que realizan todo el punto de mis colecciones. Ellas nunca trabajaron fuera de sus casas y ahora que la mayoría de ellas son viudas, ganan dinero por ellas mismas, además de transmitir sus conocimientos en términos de artesanía que su vez les transmitieron a ellas.

Todas las marcas de grandes grupos tienen programas muy interesantes en términos de sostenibilidad. Chanel, por ejemplo, mantiene a muchísimos artesanos que trabajan para la marca. También me llama la atención la iniciativa Green Carpet que pide a los invitados de grandes eventos que vistan trajes que ya han lucido antes.

La belleza está por encima de ideologías o creencias

La moda está en el centro de polémicas relacionadas con la falta de sostenibilidad mientras que desde hace años, en cualquier ámbito del diseño, se clama por la racionalidad de recursos. Y, esta, es otra de las cuestiones con la que estás comprometido. La sostenibilidad es una cuestión muy extensa. Ahora parece que está de moda. Todos y todo es sotenible. Y si no lo son, lo parecen. Pero, ser sostenible no es una moda, es una obligación. Tenemos que cuidar la Tierra porque la estamos destruyendo más rápido de lo que creemos.

Si nos separan los ideales y nos une la cultura, ¿el diseño tiene el inmenso poder de unirnos? En términos abstractos el diseño no deja de ser una representación de la belleza. Y la belleza está por encima de ideologías o creencias. Todo lo que no tenga que ver con esos dos términos nos une, nos provoca sensaciones. El diseño provoca un diálogo que nos une.

De todas las prendas que has diseñado, ¿cuál de ellas ha quedado en tu recuerdo con cariño? ¿Cuál consideras que es la más significativa y cuál de ellas tu diseño icónico? No puedo contestar. Diseñar es un proceso largo e íntimo y, aunque hay diseños con los que estoy más satisfecho que con otros, a todos les he dedicado el mismo cariño. Un diseño icónico lo eligen los que lo miran. Yo no podría hacer eso.