¡Hola 2021!

Leo los periódicos y las publicaciones de Instagram y Twitter y encuentro un lamento mundial de lo pésimo que ha sido 2020. Y lo ha sido. Sin embargo, pienso que los doce meses pasados fueron el resultado de muchas cosas. El resultado de cómo negamos las consecuencias de nuestros actos como sociedad, de la exagerada confianza que tenemos en que todo va a ir bien, de nuestra ceguera e incapacidad para precedir lo que ocurrirá y de lo lentos que somos adaptándonos a los cambios. Curiosamente, el diseño busca el cambio social, muchas veces sobrevive con éxito a la falta de confianza y, sin duda, se adapta a los cambios. Cambios que predice.

Tal vez, por todo esto, el pasado 2020 ha sido un año fascinante para el diseño que se ha adaptado a la nueva realidad con intensas iniciativas en todo el mundo.

Para Lisbon-Paris-Madrid 2020 ha sido un gran año de entrevistas. Desde aquí, he tenido la suerte de conversar con la ilustradora italiana Teresa Sdralevich, la artesana de las flores y creadora de Taller Silvestre, Alina Macías, el diseñador de moda Leandro Cano o la flamante ganadora del Premio Nacional de Diseño Silvia Ferpal. Con ella también tuve el placer de formar parte del jurado del concurso para crear la identidad del Instituto de la Transición Justa organizado por el Ministerio para la Transición Ecológica en colaboración con READ, la Red Española de Asociaciones de Diseño. La aportación de todos ellos, la creatividad de millones de diseñadores de todo el mundo y nuestro compromiso con una profesión que mejora el mundo en que vivimos, nos han permitido en 2020 asomarnos a universos inspiradores que siembran la semilla de lo que está por venir.

Y, para despedir el año que dejamos atrás y dar la bienvenida al nuevo, recupero imágenes que he ido añadiendo en los pasados doce meses en Pinterest. Porque al ver esas galerías, entiendo que, al guardarlas, guardaba mis ansias y estados de ánimo. Entre todas, he seleccionado estas:

‘The Children of the Wildflower’ de Tami Aftab

De ellas me gustó la inmensa belleza que expresan y la historia que cuentan. Son imágenes del proyecto fotográfico de Tami Aftab, nieta de Ethna Darcy que, en 1940, embarazada y con 19 años, voló a Irlanda y se dirigió a Liverpool para encontrar refugio, pero se vio obligada a dar a su hijo en adopción. Casi 80 años después, las mujeres de su familia peregrinaron a Irlanda para seguir los pasos de Ethna. La escritora Naoise Dolan nos cuenta la historia de este proyecto fotográfico comisionado por WePresent.


Chawan de Otagaki Rengetsu

Guardé estas imágenes de un cuenco de té (chawan) creado por la monja budista Otagaki Rengetsu. La irregularidad de la pieza me recordó la absurda búsqueda de la perfección en la que siempre fracaso y que, en lo gestual e imperfecto, se esconde mucha belleza. Este cuenco tiene dibujados pinos jóvenes y un poema de la propia Rengetsu que dice: En este día de Año Nuevo mi corazón está dibujando los campos. Puede haber pinos jóvenes para ser arrancados.

Además, también me resultó inspiradora la historia de la ceramista que se convirtió en monja en Chion’in (Kyoto) y allí tomó el nombre de Rengetsu que significa Luna de Loto. Para mantenerse a sí misma, sin depender de nadie, comenzó a hacer cuencos de té y pronto se hizo famosa por su cerámica en la que inscribía sus propios poemas. Su trabajo es muy popular e imitado.


Le Plongeoir

La imagen del restaurante Le Plongeoir, en Niza, ha sido mi fondo de pantalla muchos meses. Lo que me gusta de ella es ese emplazamiento tan peculiar y como casi, casi, casi, podía oler el Mediterráneo al verla. Me imaginaba y me imagino allí.


Comfy

La imagen de este look que encontré en Who What Wear la guardé porque me vi claramente representada en él. Éste ha sido mi estilo durante casi todo el 2020, incluyendo invierno, primavera, verano y otoño con variaciones mínimas. Tal vez una bufanda en invierno, un foulard en primavera y una camiseta en verano. Poco más. Y, eso sí, mis Birkenstock son rosas.

Bajo el prisma del optimismo, 2020 nos ha enseñado muchas cosas. Algunas de ellas son que somos solidarios, humildes y que, al fin y al cabo, podemos convivir con la incertidumbre. Y desde este punto de partida, Lisbon-Paris-Madrid dice ¡hola! al 2021.