Taller Silvestre: “Lo que está realizado con las manos tiene la esencia de la misma humanidad”

Más que una entrevista esta entrada del blog es un deleite para los sentidos. Tiene como protagonista a Taller Silvestre, un proyecto de artesanía contemporánea con una filosofía que habla de lo ancestral, artesanal y atemporal y rinde homenaje al trabajo realizado con las manos para transmitir la poesía del proceso de creación. Taller Silvestre se vale de lo frágil y sutil para recolectar plantas y flores y trabajar en la composición floral, los tintes botánicos y la cerámica, realizando talleres y experiencias alrededor de estos trabajos.

Fundado por Alina Macías y Verónica Marcela García, en su taller recolectan, prensan y clasifican plantas silvestres y componen paisajes. Cada pieza es un paisaje, una estación del año, un recuerdo. Algo muy sencillo y bello a la vez.

En un momento como este de crisis, enfrentamientos, soledad, sufrimiento y cambios, acercarnos a su mundo nos ayuda a tener perspectiva y a sentir que lo importante y lo bello, aunque todo cambie, sigue siendo importante y bello.

¿Cómo nació Taller Silvestre y cuál fue vuestra motivación para iniciar el proyecto? Nació como su nombre. Silvestre, salvaje y algo inesperado. Tomé la decisión de dejar mi trabajo como directora de Marketing y Comunicación en una marca suiza de relojes después de pasar unas semanas de verano en la costa asturiana. Fueron días sin horarios, llenos de sencillez y un disfrute absoluto. Cuando llegué a la oficina, tuve la certeza de que mi tiempo allí había terminado.

A veces pienso que no fue racional, pero mi tendencia a buscar siempre la belleza en lo cotidiano es la que me trae hasta aquí. Siempre he encontrado belleza en el bosque, en el campo, en el mar y en objetos hechos a mano. Sin plan estratégico, todo fue íntimo e intuitivo. Leí mucho y destilé los secretos de algo tan primitivo como la recolección. El trabajo que hacía partía de ahí; de recoger todo tipo de plantas, flores, hojas, cortezas, ramas… Después conocí a Verónica y asociarnos surgió casi solo. Es un lujo poder compartir su ética y honestidad y el valor que aporta al proyecto es incalculable.

Las flores son vuestra materia prima, el principal elemento con el que trabajáis. Más allá de ser una fuente de belleza, ¿qué implica una flor?, ¿qué significa? Las flores con su belleza, fragilidad y vida efímera nos recuerdan lo importante. De alguna manera, sentimos que llevamos las flores configuradas y cuando salimos al campo las reconocemos.

Nosotras somos recolectoras de manera innata, porque tenemos presente el inconsciente colectivo, ancestral. Recoger flores es un trabajo que está muy relacionado con ver, o con querer ver. La alegría de mirar la belleza de las flores que nos rodean es incomparable.

La belleza es una vía para conectar con lo sagrado, establecer un vínculo con la tierra y sentirnos parte de ella. Y los vínculos hacen que nos queramos comprometer.

Los herbarios parecen piezas de otro siglo, de una época antigua y, sin embargo, son una de vuestras especialidades. ¿Qué son y para qué sirven? La semana pasada leía un artículo en The New York Times que explicaba que, con la pandemia, estamos volviendo al siglo XIX, a la época victoriana. Mucha gente está prensado flores y tiñendo telas con tintes naturales.

Ls herbarios son un proceso: recolección, cuidado al prensar, espera y clasificación. Y también son un lenguaje para contar vivencias, pero cada uno le da el sentido que quiere, que necesita. Para algunos es estético, para otros de aprendizaje y conocimiento de la flora porque realizan herbarios más ortodoxos. Incluso hay gente que solo recoge, prensa y guarda, por el placer de hacerlo.

Es sorprendente que una parte de la población no tenga pudor de dejar basura contaminante en parajes naturales (o urbanos porque el acto es sí mismo es deleznable). Ante esto, Taller Silvestre ha creado el concepto de La Bolsa-B. ¿En qué consiste? Pasamos tiempo en el campo y en la ciudad recolectando plantas, flores y hojas para nuestro trabajo de composición y tintes botánicos. Siempre con mucho cuidado y respeto, como si no hubiéramos estado allí. Más a menudo de lo que nos gustaría, encontramos basura en el bosque. En general, no mucha pero, si pensamos en lo que tardan estos residuos en descomponerse, el impacto es increíble. Por eso, empezamos a recoger también la basura que encontrábamos en nuestras salidas en una bolsa adicional donde la guardamos que es La Bolsa-B. Es una tarea muy sencilla y no nos cuesta nada. Hemos incorporado este hábito en nuestras salidas.

Ahora hemos dado un paso más y hemos firmado con Rowse Beauty un convenio de colaboración con Plant For The Planet. Lo hemos llamado The Giving Tree, y bajo está colección iremos organizando acciones y lanzando productos que nos ayuden a financiar el proyecto. Acabamos de lanzar dos tote bags de algodón orgánico GOTS con una maravillosa ilustración de Elliot Beaumont.

La pandemia global que estamos viviendo tendrá consecuencias que aún desconocemos, pero lo que sí conocemos son algunas de sus muchas interpretaciones. Una de ellas es que el confinamiento está permitiendo que la naturaleza se relaje después del máximo estrés al que la sometemos. ¿Qué lectura hacéis de la situación que vivimos? Después de largas semanas, llegó por fin el gran momento de poder salir a pasear. La primera semana casi no recogí flores, porque el paisaje inédito que veía era muy interesante. Me pareció que, de manera instintiva, esa gran fauna que somos y que salía después de muchos días, buscaba sobre todo hierba, prados y árboles. Y de manera instintiva también, las familias y los niños, recogían flores y se llevaban ramitos silvestres a casa. El primer día también vi a un skater despistado rodar el patín con unas amapolas en la mano.

Salir, además, para advertir que la primavera había hecho su trabajo, este año con más dedicación que nunca, preparando el gran escenario para el disfrute de los confinados. Las malvas habían crecido descomunales y las amapolas en las aceras. Los jardineros no habían podido hacer su trabajo y todo estaba sin desbrozar. La ciudad está asilvestrada y maravillosa.

Todo esto nos ha hecho pensar sobre las ciudades que habitamos, intuyendo que no será el último confinamiento que vamos a vivir. Mucha gente se está planteando salir de la ciudad para irse a los pueblos, porque confinarse en un piso es muy intenso. En las ciudades nos empeñamos en mantener la naturaleza a raya para que no nos invada. Y quizá es justo lo que necesitamos, la belleza y los ritmos de las estaciones también en nuestras ciudades que nos permitan crear vínculos con la naturaleza. Y no tanto jardín perfecto y poco sostenible.

Mientras algunos diseñadores hablan del Pixel Perfect, Taller Silvestre lo hace de lo imperfecto y de lo ingenuo. No es incompatible, pero sí son dos conceptos opuestos. Es un momento 100% digital, celebramos los avances tecnológicos y los asimilamos con facilidad. ¿Qué implica en este momento la vuelta que proponéis a lo artesanal? Como dices, pueden convivir ambos. Lo que hace falta es desarrollar nuestra conciencia y ser capaces libremente de elegir qué y cómo lo queremos. Si la tecnología destruye lo que nos hace humanos, entonces estamos haciendo algo mal. Si, por el contrario, está a nuestro servicio, tiene sentido. Tenemos el ejemplo del trabajo de Comme des Machines que trabajan la impresión 3D de manera artesanal, artística y muy poética.

Nosotros proponemos la pregunta sobre qué tipo de objetos queremos en nuestro día a día y cómo están realizados. Al final todo lo que está realizado por otra persona, con sus manos, tiene la esencia de la misma humanidad. Las manos traducen el pensamiento y el sentir a la vez. El ensayo de Octavio Paz sobre la artesanía El Uso y la Contemplación es una maravilla, un análisis bestial.

LisbonParisMadrid está dedicado a las fuertes de inspiración y Taller Silvestre siempre cita el bosque como su gran motor. ¿Qué otras fuentes de inspiración os acompañan? Es un drama porque nos interesa siempre todo y no nos da tiempo a profundizar. Miramos con muchísimo respeto hacia el movimiento Arts & Crafts. Decía William Morris: “No tengas nada en tu casa que no sea útil o consideres bello”. Esa es nuestra aspiración. Poco y bello.

Y el concepto japonés de la belleza imperfecta, Wabi-Sabi. Nada dura, nada está terminado, nada es perfecto. También nos interesa la Bauhaus y artistas textiles como Gunta Stölzl y Annie Albers.

Fortuny (Mariano Fortuny y Madrazo) nos trajo al color a través de su trabajo. Jamás había sentido un impacto tan fuerte por un color, pero cuando vi sus vestidos en el Museo del Traje, y esos colores tan especiales, empecé a leer sobre el color y así llegué a los tintes botánicos. Rothko también con su manera de expresar con el color. Es inmenso.

En flores, nos inspira Rebeca Louise Law con sus instalaciones de flores secas y Louesa Roebuck que es una maestra de la flora silvestre. Y, por último, el trabajo de los grandes Nancy Holt, Robert Smithson, Agnes Denes durante los años 80 actuando en el paisaje.