¿De qué sirve el progreso?, ¿de qué sirve la tecnología y la ciencia si no aportan cambios?, ¿si no nos ayudan a avanzar y a mejorar como sociedad? Gracias a la investigación enfocada a rebajar el impacto que provocamos en el medio ambiente, podemos promover cambios positivos. Y, si a esa investigación se une el diseño, el binomio es perfecto y el progreso es real.

El uso de plásticos por parte de la sociedad occidental es indiscriminado y las consecuencias de ese uso masivo son terribles a corto y largo plazo. En concreto, el plástico se utiliza de forma irracional en el sector de la alimentación y ya son muchas las iniciativas que buscan romper esta dinámica destructiva y contaminante. De ahí que cualquier proyecto que busque reemplazar este material por otros biodegradables son siempre bienvenidos.